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Controles parentales en Roblox: qué puedes configurar y cómo hacerlo

Hay madres, padres y tutores que descubren Roblox cuando su hijo ya lleva meses jugando, con amigos que no conocen y alguna compra que nadie recuerda haber autorizado. Es comprensible: la plataforma parece un juego infantil y, en la práctica, funciona como una red social con chat, amistades y economía propia. La buena noticia es que Roblox ofrece controles parentales bastante completos. La menos buena es que están repartidos por varios menús y pocas familias los revisan. Esta guía explica qué se puede configurar y en qué orden conviene hacerlo.

Una aclaración antes de empezar: Roblox actualiza estas opciones con frecuencia y algunas cambian según el país y la edad del menor. Lo que sigue se basa en la información que la propia empresa publica en su página de controles parentales, así que, si algún menú no coincide con lo que ves en pantalla, fíate de lo que muestre tu aplicación.

Paso uno: vincular tu cuenta con la del menor

Los controles se manejan desde una cuenta de madre, padre o tutor vinculada a la del menor. La vinculación puede iniciarse desde los ajustes de controles parentales del menor, enviando una solicitud a tu correo, o desde tu propia cuenta. En ambos casos, Roblox pide verificar que eres adulto, con un documento de identidad o con una tarjeta de crédito. Es un paso incómodo, pero explica por qué el menor no puede saltarse las restricciones por su cuenta.

Conviene saber que desvincular la cuenta elimina tu capacidad de aprobar acciones, de ajustar la privacidad y de fijar límites de tiempo o de gasto. Si el menor te lo pide «para probar algo», piensa un momento antes de aceptar.

Paso dos: decidir quién puede hablar con tu hijo o hija

El chat es el punto que más preocupa a las familias, y con razón. Para usarlo, Roblox exige una comprobación de edad, y los ajustes por defecto cambian según el tramo en el que quede el menor. En el caso de los menores de 13 años, los adultos pueden desactivar el chat por completo. También se pueden separar dos tipos de conversación: el chat público dentro de las experiencias y los mensajes directos uno a uno. Es posible dejar activo uno y apagar el otro.

Hay además una lista de conexiones y amigos de confianza. Según la edad, el chat puede limitarse a personas de confianza, y en el caso de los más pequeños las solicitudes de ese tipo requieren aprobación de la persona adulta. Desde esa misma sección puedes revisar a quién tiene agregado el menor, reportar o bloquear a alguien. Una persona bloqueada no podrá escribirle directamente ni volver a agregarlo sin permiso.

El chat de voz funciona distinto: solo está disponible en algunas regiones, solo con amigos de confianza y viene apagado para los menores de 13. Si no hay un motivo claro para activarlo, déjalo como está.

Paso tres: elegir qué contenido puede ver

Las experiencias de Roblox llevan una clasificación de madurez, y los controles permiten fijar hasta qué nivel puede jugar el menor. Las experiencias restringidas quedan reservadas a usuarios verificados como mayores de 18 años. Además de ese filtro general, puedes bloquear juegos concretos aunque su clasificación sea baja, o permitir uno que tu hijo haya solicitado. Esa segunda opción es práctica: en lugar de prohibir sin más, se puede conversar sobre lo que quiere jugar y aprobarlo caso por caso.

Hay también un ajuste específico para temas delicados, que por defecto está bloqueado para menores de 13 años. Revisa si te interesa dejarlo así y no lo cambies solo porque el menor lo pida.

Paso cuatro: poner límites al dinero

La moneda de la plataforma, los Robux, se compra con dinero real, y es donde suelen aparecer los sustos en la tarjeta. Desde los controles puedes fijar un límite mensual de gasto que cubre los Robux y las suscripciones a experiencias. El límite se reinicia cada mes y no se acumula, y no afecta a las tarjetas de regalo canjeadas, de modo que conviene tenerlas en cuenta si las usan en casa.

También puedes activar avisos de gasto: todas las transacciones, solo las altas o ninguna. Si el menor aún no maneja bien el valor del dinero, recibir un aviso por cada compra suele ser lo más útil. Y si quien juega es menor de 18 años, el envío de Robux a otros jugadores requiere la aprobación de un adulto, con topes diarios y mensuales. Eso cierra una puerta por la que algunos estafadores intentan sacar partido.

Paso cinco: limitar el tiempo de juego

Los adultos pueden fijar un tiempo diario de uso. Cuando el menor lo alcanza, no puede seguir jugando ese día. Para quienes tienen 13 años o más, según la información oficial, la plataforma se limita a recomendar conversaciones sobre el tiempo de pantalla, así que no conviene confiar en que esta herramienta funcione siempre. En esos casos, un acuerdo claro en casa sobre cuándo se juega y cuándo no suele servir más que cualquier restricción técnica.

Otras opciones que se olvidan

  • La visibilidad del inventario: puedes decidir si lo ve cualquiera, solo las conexiones o nadie.
  • Los servidores privados: se pueden limitar a las conexiones del menor o desactivar.
  • Las pruebas anticipadas de juegos que todavía no se han publicado, que dependen de la edad y se pueden restringir a amigos de confianza o apagar.
  • La revisión periódica de la lista de conexiones, que cambia con el tiempo y casi nunca se mira.

Lo que no puede hacer ningún ajuste

Los controles reducen riesgos, pero no reemplazan a la conversación. Un menor que sabe que puede contarte que alguien le pidió su número, o que gastó más de la cuenta, resuelve ese problema en diez minutos. Uno que teme el castigo lo esconde. Por eso conviene explicar por qué se activan los límites y no presentarlos como una sanción. También vale la pena sentarse a jugar una partida juntos de vez en cuando, aunque se te dé mal: se aprende más sobre un juego en media hora que leyendo reseñas.

Y si algo sale mal, usa las herramientas de reporte de la plataforma. Desde cualquier perfil o partida se puede denunciar a un jugador, y guardar una captura de pantalla antes de bloquearlo ayuda si hace falta contactar con el servicio de ayuda.

Una configuración inicial razonable

Si buscas un punto de partida para un niño o niña de entre 9 y 12 años, esta combinación suele funcionar: cuenta vinculada, chat con amigos de confianza, voz desactivada, contenido de madurez baja, límite mensual de gasto, avisos por cada compra y tiempo diario acordado. Puedes aflojar algunas piezas a medida que gane edad y criterio. Para los adolescentes, lo habitual es conservar los avisos de gasto y la revisión de conexiones, y apoyarse más en la confianza que en la prohibición.